el cielo se ha cubierto de
vilipendiados y estorbos como
la voz hipócrita del ser
mi voz que ensancha la aorta
la lengua blanquecina qué
incansable golpetea palabras
el aliento caliente de mi voz
directa entre las noches azules
arrojando sus telones pesados
sobre la consciencia
elocución palpando sabidurías
y escaseos sobre el cuerpo del corazón
que amparado sorbe la verdad
los compromisos e ideales
mano que mana desde adentro
donde la sangre se enfurece
filosofando la ignorancia
rauda bullida entre labio y labio
a la espera siempre aúlla
al escriba que entinta la memoria impoluta
que dice
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