un pedacito de voz en la mano reseca
que enfría el aliento del ser arrastra
tu canto emplumado
llevás flores en tu pico de hacer entender
pardo latido que me camina
el escondite solitario donde quieren
suicidarme los placeres
las palabras agónicas que mi sangre
derrocha agota los caracteres
hojas moribundas que mi cuerpo
regala a la tierra
las partículas de tu voz acompasan
los bramidos del advenimiento
la caverna oscura y caliente de
pecho embravecido
jalón de la locura que me enreda
sus brazos de niño en berrinche
clamor osado canturreando la soledad
a la hora de la siesta
nunca me abandones voz
disparo de la felicidad
que me derrocha
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