luego del alerta
el sol devora las aguas de tul celeste
las naves zarpan no hay premisas
pesca y serenidad impávidos
horas más tarde
un empellón de la naturaleza lucha pánico
aferrados a las manos del sí o el no
las olas babean lanchas de crepé amarillo
Amapola llora junto a sus tripulantes
ante el secuestro
Angelito desesperado despliega sus alas
cable trágico de un cuerpo a otro
haciendo el amor
pero ella no resiste se va y se van
porque el peso oscuro de la muerte
los arroja hasta el fondo
donde duerme su boca
rostros pétreos de otros barcos
ojos vidriosos desorientados piden explicación
pelo bañado barbas moradas
últimos alientos
el frío invade los cuerpos
con una burla negra
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