Mari la melancólica comía sobras
de donde el sol escupía gritos y la lluvia
secaba algunas tardes
emulando palabras con timbre metálico
como si la boca le hubiese nacido
solo para frases importantes
Mari orinaba los portales de cuatro esquinas
bendiciendo el territorio que la albergaba
célebre y errante o certera
en las acciones que la vida exige
criaba perros a los que hubiese querido amamantar
de pura madre sin hijos de puro hembra nomas
cara de silencio sonrisa compradora
le quedó chico el mundo
ante las miradas estériles casi neutras de los sonámbulos
que la apedrearon con ignorancia
ansias
le sobraban de ser feliz
medios
le faltaban para quemar etapas
como brasitas que calientan el cuerpo áspero
de sembrar bondad
la calmaron almas buenas debés en cuando
y en cuanto pudieron rajaron
se durmió imitando estrellas
palpitando a corazón partido
con el brillo de quien aguarda el porvenir
No hay comentarios:
Publicar un comentario