entre signos de miseria
instalados a bordo camina un hombre
brazo colmado de peso y bolsillos al revés
con hielo picado amedrenta la euforia
mientras estalla un cajón contra otro aguardando la pesca
el motor infla su pecho buscando tibieza y serenidad
los compañeros repiquetean con sus botas acelerando el trajín
la coraza abre las aguas para multiplicar peces
y panes en los dedos de cada ser
en las comisuras de las sienes
protegidas por sus manos de red
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