frente a una pila de ojos
que miran sentenciando desde el rincón
los trabajos se suscitan esfuerzo tras esfuerzo
no hay funerales ante tanta muerte
no hay flores ni jardines
solo pudrición y monedas de carne
siniestras mascaras ostentando y sometiendo lo cotidiano
puerto de aguas negras
hedor manifiesto sin fiesta
gaviotas apestadas sobrevuelan la ignorancia
manos huesudas espinas en el pecho
en la dignidad por momentos extraviada
ignorante y estupefacta
se revuelve entre las vísceras
de los peces
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