martes, 12 de julio de 2011

Sangres ajenas

desentierro huesos carcomidos
por el plomo de los ignorantes

libros despojados
      lápices despuntados
                                en peceras con tiburones

brotan huellas de botas
                              perfumadas
                                          en panteones de lágrimas

retornan exiliados de la vida

pecoreadores de sangres ajenas

crujen cueros de mentores
      cuando huyen ignominias
                                  y serpientes

se arrastran pestilencias
                                en laberintos de estrellas melladas

y una vereda de ida
                          no me permite el regreso

dejo las uñas pegadas
                            en paredes de oprobio

jáculos de insensibilidad
                               en mi corazón ajado

pero avizoro H.I.J.O.S.

y siento en la muerte

la libertad

miércoles, 29 de junio de 2011

Sentidos



rumores de hojarasca perfumada
sudor petrificado

riego en la tierra
predica en mis entrañas

cúmulo de inmensidad
que colma mi limitada visión

equino raudo
que mordisquea mi piel

sapidez afable que contornea
mi boca madura

uno

miércoles, 22 de junio de 2011

Adulta niñez

¿cómo te podés morir?

no es cierto

¡ quedáte!

quedáte a verme crecer
                                dame la mano que solo no puedo

ayudáme a levantarme

tenéme el asiento de la bicicleta

¡ queréme!

¿cómo te podés morir?

si vos sos mis pies
                         mis manos
                                     mi ser

dáme el beso de las buenas noches

cobijáme con verdad

¡ quedáte!

tiráme el pelo con el peine

   miráme desde el escenario

 ponéme en penitencia

¿ cómo te podés morir?

si me tenés que gritar porque se está haciendo de noche

¡ quedáte!

hacéme lavar las manos
                               que quien te dije está por venir

¡ mirá los que vienen atrás mío
                                          cómo te hacen vibrar!

¡ quedáte!

quedáte en mi regazo
                            que te quiero acariciar el pelo azul

quedáte en la inocencia de mis hijos
    en los goles que gritamos juntos

en la cuerda del trovador

¿ cómo te podés morir?

¡ quedáte!

 por favor quedáte

Vamos yendo

fuimos desmigajando la vida
dejando heridas cicatrizadas
    que multiplicaron la experiencia

fuimos desperdigando amigos

leyendo otras vidas

trajimos los bártulos cargados
de impostores
    que creímos eran lo que creímos

trajimos inocentes manos
entre las nuestras

sueños vagabundos

no acudimos a los rezos
ni lloramos contra puertas comidas

solo fuimos hacia allá

   hacia allá
            

   ya sé que hay murallones
ya sé
      que hay musgo en las piedras
que el mar no está calmo
que escupe sal

sé que ese colofón no está cerca

pero
     ahí vamos

ahí vamos

miércoles, 27 de abril de 2011

Canto blasfémico ( Vida blasfémica)

Mi vida muerta,
muere y vive
en cada partícula
de este minuto interminable.

Dulce bilis
prisionera de la Libertad.
Historia de lo desconocido,
inevitablemente serás.

Espinosa flor,
colorida sepia
que a mi sonoro corazón
tratas de callar.

Palabras huérfanas de voz
se guarecen
en mi racional inconsciente.

Y mi amor odioso
te sujeta sin manos,
huele tu insípida piel
perfumada de vos...

Ya el seco rocío
y la bruma transparente del mar
me cobijan de frío.

Ya debo partir en mi sitio,
escuchando el dulce canto
de la blasfemia.

sábado, 2 de abril de 2011

domingo, 20 de marzo de 2011

Sitios




¿ Cuánto se podrá escribir
desde aquí sentado ?

Horizonteándo la vida
que mañana será muerte.

¿ Cuánto se podrá escribir
desde aquí sentado ?

Con el sol cementado al mar,
hiriendo la vista
y sanando el alma.

¿ Cuántas miradas de lejano pasado
estarán pegadas en este paisaje?

¿ Cubrirán todo el espacio visible?

¿ O solo lo habrán tomado
como algo pasajero,
como algo del momento?

¿ Cuánto se podrá escribir
desde aquí sentado ?

¿ O tal vez las palabras
no alcancen para descifrar
el encanto?

¿ Cuánto podrá cantar la inocencia?

¡ Cuántos rostros desperdiciados!

¡ En el momento cúlmine del cielo!

En el calor y el viento
que alimentan mi piel
y mi pelo.

¿ Cuánto se podrá escribir
desde aquí sentado ?

Para descifrar que un sitio
no se disfruta, ni se vive
solo un momento.

hoy pasaron las ballenas

y en las pupilas quedaron sus cayos blancos amarillos rosados se saltearon las malas costumbres del día a día la intransigenci...