ese hombre que no era yo pero podría serlo
deambula sin saber por qué o sabiendo quizás
más que cualquiera de nosotros
el pecho de la calle le sostiene su andar
suave y desinteresado como la caricia de un hijo
le crecen dedos a los zapatos añejos
cubre su torso con los ojos del mundo
y a veces nutre su cuerpo de lluvias sureñas
ese hombre que parece no entender nada de nada
mira la hora sin vos riéndose de cada uno al pasar
comiéndole las migajas a lo forjado
es que él lleva la saliva del amor enjuagándole la boca
echado en la vida para sentirla como venga
ya que lo peor le borró el tiempo que le falta tanto
como tu cara que se le escapa en la distancia
...y pensé en los contrastes malditos que hay, entre un viaje al espacio y un niño sin pan... Silvio Rodríguez
martes, 25 de abril de 2017
lunes, 17 de abril de 2017
éramos
jamás pensé que se gastaría la ilusión
aunque asomaba y se escondía
ante la expectativa de los pasos
es que las suturas del órgano dejaron sentir sus asperezas
cuando iba a salir yo a la calle
a percibir su luz su armonioso tono de amor
un día lo inesperado nos azotó las almas
42 gramos entrelazados que matarían hasta la propia muerte
el índice de cada uno acariciaba
la sien temblorosa del otro
éramos todo lo absoluto que esta palabra conlleva
sangres adormecidas sobre la palma de nuestro mundo
el ansia de que todo se suceda para que la libertad nos atrape
como a un pichón de ojos apenas abiertos
aunque asomaba y se escondía
ante la expectativa de los pasos
es que las suturas del órgano dejaron sentir sus asperezas
cuando iba a salir yo a la calle
a percibir su luz su armonioso tono de amor
un día lo inesperado nos azotó las almas
42 gramos entrelazados que matarían hasta la propia muerte
el índice de cada uno acariciaba
la sien temblorosa del otro
éramos todo lo absoluto que esta palabra conlleva
sangres adormecidas sobre la palma de nuestro mundo
el ansia de que todo se suceda para que la libertad nos atrape
como a un pichón de ojos apenas abiertos
21 kilos
de tu boca donde la palabra se resiste
de tu pecho donde todas las flores albergan su pesar
de tu mirada donde todos los ciegos atisban el amor
emergieron peso a peso mis miserias contenidas
los 21 gramos convertidos en 21 kilos
esta locura para siempre
voy a llevar a la rastra tus manos en mi cintura
el no poder a pesar de nada y de todo
el lujo otorgado en el barrio humilde de la reciprocidad
como un bastón inquieto que me golpea la barbilla
y acompaña la nubosidad de mi cabello te llevaré
junto a mi paso senil e inescrupuloso
una lava espesa quiere mutarme a un puñado de cenizas
a un rescoldo imposible de legar al hábitat del escalofrío
en este ojo húmedo se alojará para siempre
el traje muerto del amor
de tu pecho donde todas las flores albergan su pesar
de tu mirada donde todos los ciegos atisban el amor
emergieron peso a peso mis miserias contenidas
los 21 gramos convertidos en 21 kilos
esta locura para siempre
voy a llevar a la rastra tus manos en mi cintura
el no poder a pesar de nada y de todo
el lujo otorgado en el barrio humilde de la reciprocidad
como un bastón inquieto que me golpea la barbilla
y acompaña la nubosidad de mi cabello te llevaré
junto a mi paso senil e inescrupuloso
una lava espesa quiere mutarme a un puñado de cenizas
a un rescoldo imposible de legar al hábitat del escalofrío
en este ojo húmedo se alojará para siempre
el traje muerto del amor
viernes, 7 de abril de 2017
mendigo
donde fueron a parar los brotes de cada madrigal
se instaló la necesidad el hambre corajudo ante lo adverso
mientras la raspa del fondo de la olla
se entreveraba en su sangre
ese amor le latía en la pupila estrellada de su centro
en la cardíaca dulzura deshojando los sentimientos
y sus derivados
a muchas leguas de distancia su lengua
buscaba el sabor que obtuvo dos veces
haciendo estallar la pena y su loa jamás ejecutada
lo invadieron las miserias al soslayo del sol
abdicando al vacío que quiso rebalsar
exquisitos impulsos del amor
obstinado remiendo en su historia de por Dios cero
asido ante su propia muerte que le pedía
que siguiera vivo tocó el placer
se instaló la necesidad el hambre corajudo ante lo adverso
mientras la raspa del fondo de la olla
se entreveraba en su sangre
ese amor le latía en la pupila estrellada de su centro
en la cardíaca dulzura deshojando los sentimientos
y sus derivados
a muchas leguas de distancia su lengua
buscaba el sabor que obtuvo dos veces
haciendo estallar la pena y su loa jamás ejecutada
lo invadieron las miserias al soslayo del sol
abdicando al vacío que quiso rebalsar
exquisitos impulsos del amor
obstinado remiendo en su historia de por Dios cero
asido ante su propia muerte que le pedía
que siguiera vivo tocó el placer
martes, 21 de marzo de 2017
hacia el vacío
atravieso esta arboleda donde las hojas caducas
caducan mi pensar frente a este abandono
a este crujir de pies solitarios
a partir de hoy mis ojos de basural
dejarán de rebotar en el cielo de la delicia
será el infortunio encarcelado para siempre
los caballos adolescentes de impura sangre cabalgarán el asfalto
una abeja propolizó mi boca alardeante
mi sonrisa que buscaba ser eterna
a este punto se sentará el amor ante la muerte de los tiempos
en la caricia efímera de la dicha
que me ven apagar la luz antes de salir
hacia el vacío que me abre las puertas
caducan mi pensar frente a este abandono
a este crujir de pies solitarios
a partir de hoy mis ojos de basural
dejarán de rebotar en el cielo de la delicia
será el infortunio encarcelado para siempre
los caballos adolescentes de impura sangre cabalgarán el asfalto
una abeja propolizó mi boca alardeante
mi sonrisa que buscaba ser eterna
a este punto se sentará el amor ante la muerte de los tiempos
en la caricia efímera de la dicha
que me ven apagar la luz antes de salir
hacia el vacío que me abre las puertas
escombros
al final quedaron escombros
la compasión con la cabeza en la mano
amor tullido pequeño como el sol a simple vista
se vencieron los alambres el rigor de las palabras
los temblores los ascensores precoces
los descensores lo húmedo
no hay milésimas para la felicidad
ni arrogancia libertina
aún cuando los sabores se clonaron
esta vez organizamos los ejemplos
plegamos los pliegues encorchamos las botellas
las bocas fértiles los alientos
ya no hay cursos ni recursos
regresaron los vigías a la frontera
los fantasmas a los miedos la perfección al precipicio
a esta lluvia ácida que me come los sentidos
la compasión con la cabeza en la mano
amor tullido pequeño como el sol a simple vista
se vencieron los alambres el rigor de las palabras
los temblores los ascensores precoces
los descensores lo húmedo
no hay milésimas para la felicidad
ni arrogancia libertina
aún cuando los sabores se clonaron
esta vez organizamos los ejemplos
plegamos los pliegues encorchamos las botellas
las bocas fértiles los alientos
ya no hay cursos ni recursos
regresaron los vigías a la frontera
los fantasmas a los miedos la perfección al precipicio
a esta lluvia ácida que me come los sentidos
lunes, 13 de marzo de 2017
tálamo
me mate el alimento que los cobardes desparraman
ante su frente yoísta
contra estos chuecos zapatos de andar lejanías
cirujeando en la noche donde trastabillan los vespertinos
los hijos escabrosos de lo pragmático
así sumergido en el qué será
mecido en la cerrazón rescato lo inmemorial de este vagar
un ancla en la espalda ralentiza mi tiempo
los mundos que anidan detrás de mi rostro
el que no conoceré al día siguiente de mi muerte
y la hoz creciente de la luna que me cantará los versos
es tálamo la nocturnidad del por Dios cero
como es tálamo marmóreo el final de todo quién
qué día me dejará ver la luz
de sus veinticuatro horas
ante su frente yoísta
contra estos chuecos zapatos de andar lejanías
cirujeando en la noche donde trastabillan los vespertinos
los hijos escabrosos de lo pragmático
así sumergido en el qué será
mecido en la cerrazón rescato lo inmemorial de este vagar
un ancla en la espalda ralentiza mi tiempo
los mundos que anidan detrás de mi rostro
el que no conoceré al día siguiente de mi muerte
y la hoz creciente de la luna que me cantará los versos
es tálamo la nocturnidad del por Dios cero
como es tálamo marmóreo el final de todo quién
qué día me dejará ver la luz
de sus veinticuatro horas
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y en las pupilas quedaron sus cayos blancos amarillos rosados se saltearon las malas costumbres del día a día la intransigenci...
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hoy me desvelo en la tinta reposo en el terciopelo de la palabra escudriñando en abecedarios escondidos la belleza literal se agazapa...
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venías entre el barro desperdicios a la rodilla tras la inundación el Rúben por detrás colchón al hombro lágrimas c...