martes, 12 de abril de 2016

día a día

despertar la soledad en los puños de la sangre
besando los bordes de las cicatrices del tiempo

embates oceánicos        botas en la cubierta mojada
el viento deshoja sentimientos de un hombre que llora trabajo

rabia en las manos      
en los dientes clavados sobre la red que lo sujeta

audacia despegada de su conciencia
cuando los riesgos apremian
ante el deseo de volver      
de hacer efímero el sacrificio habitual

aunque el reposo acarrea equilibrios
madura utopías
para luego regresar al desquicio de lo cotidiano

Boulevard Marítimo

un estratega contencioso y cronológico
un loco
con la lengua cóncava de soltar palabras

veo pasar olas    una tras otra
como autobuses calientes

llevo un ladrillo de esperanza del puerto
donde está la puerta del trabajo y el pescado

hablo de silos repletos de otros tiempos
de caballos atrasados con cabellos alarmantes
y epístolas disgregadas en las piernas de días viejos

perros y huelgas           bienvenidas o adioses
dioses alborotados de andar entre mente y mente

gente estupefacta         bocas cubiertas por el olor a natura
lesa humanidad más adelante      en la frente de la Base        
manos contra la pared          cables bajo las uñas      
yate y tenis en los niños blancos

playa grande de bañistas pequeños
ante los dedos de los pescadores

redes obstruyendo lo que quiero decir
marcas en el aliento             en las pestañas húmedas

encofrados mudos entre
tesoros que nadie descubrirá

navegante

prendido a las amarras de este pesquero
mi horizonte se disuelve infinito
el trabajo va inerme hacia el futuro

las clavículas apuntan al piso frío y herrumbroso
donde el esfuerzo resbala
tengo todo el hemisferio atravesando mi espalda
un asta de bandera rota incrustada a la izquierda

enormes faros se precipitan sobre lo exhausto del día
una boca se abre en mi frente
gritando pensamientos       sacrificios desmayados
a quienes aguardan el regreso

hay una restinga obstruyéndome el paso
pasto marino en las cornisas del agua

en las sienes carcomidas de un navegante
que perece a manos del mar

sábado, 5 de marzo de 2016

navegar

entrecejo salitroso atisba una lobería
donde los abrazos son eternos
clamores   aromas    cañas sujetando lo cotidiano
autos que van y vienen sobre la Escollera Sur

lanchita amarilla que con esfuerzo abre las aguas
marinos jóvenes con arrugas precoces
sacrificio y lucha desafiando tempestades
deseando el cardumen cerca
para volver a empezar

malacate trémulo entre las manos aceitadas
en el dolor y el rayo
en la valentía que logra que la muerte
se rompa en pedazos

fileteros hora seis

oídos en la radio que vocifera trabajos
los profetas multiplican pescados
descaman y cuerean    separan espinas atravesadas
en la garganta del mañana

espuma blanca invade sus cuerpos
como ángeles hacinados enumeran piezas
hielo picado entre las botas de ganarse el pan

sirena de ida y vuelta
mate y facturas en el aliento del descanso
en la palma del día
piedra  cuchillo cantan y relajan
chaira alimentada a escorias viejas

una cámara frigorífica inventa inviernos atroces
lejía    limón ahuyentan fantasmas del aroma

bicicleta y hogar
para esperar de nuevo las seis

botella ahorcada

golpes y maquinaria a los gritos
en el astillero paridor de naves

decenas de Noé repasando tuercas y chapas
con la esperanza de siempre

del primero al diez una sonrisa
luego de nuevo a empezar a taparle la boca al óxido

siempre hay alguien aguardando urgente
echarse a la mar
siempre hay sal con los dientes afilados
escupiendo voracidad

proa impaciente por cortar las aguas y abrazar al viento
a expulsar el ancla para que conozca el fondo
popa afilada para una carambola de remolinos
y resguardo

una botella ahorcada aguarda dar a luz

luchas

sentir escalofríos
apoyado en un mástil carcomido
azotado por retazos de una ex bandera

¿ en qué sector de la lancha desvencijada
poner la imagen de los que esperan más allá de la costa?

¿qué trozo de billete corresponde al día de hoy?

el aliento se mezcla y se pierde entre la bruma
porque hay dibujos que no vinieron con las manos
el día de su nacimiento

las aguas sujetan las redes hacia abajo
hay peces golpeando las mallas con su propia muerte
dejando los ojos vencidos    fijos a sus vencedores

el día atestigua una nueva lucha
la que siempre gana el patrón

hoy pasaron las ballenas

y en las pupilas quedaron sus cayos blancos amarillos rosados se saltearon las malas costumbres del día a día la intransigenci...