prendido a las amarras de este pesquero
mi horizonte se disuelve infinito
el trabajo va inerme hacia el futuro
las clavículas apuntan al piso frío y herrumbroso
donde el esfuerzo resbala
tengo todo el hemisferio atravesando mi espalda
un asta de bandera rota incrustada a la izquierda
enormes faros se precipitan sobre lo exhausto del día
una boca se abre en mi frente
gritando pensamientos sacrificios desmayados
a quienes aguardan el regreso
hay una restinga obstruyéndome el paso
pasto marino en las cornisas del agua
en las sienes carcomidas de un navegante
que perece a manos del mar
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