un fantoche blanquecino
con una palabra atorada entre los dedos
que esperanza quién sabe qué
contra ésta mañana en que el sol
intenta sobrevivir al ictus que el nubarrón
ha clavado en su frente
con el miedo acariciándole el cuerpo
pálido sostén del anima que
sopla cada uno de los pasos
esos añejos trabajadores del andar
apuñalo mi propia imagen
hasta impulsarla hacia el momento
en que te supe feliz frente
a mi mohoso ser
y me supiste entero aunque no podías
continuarme entre los alambrados de tu carne
arropada por obligación o frío
vos que alardeas tu figura entre
éstas manos laboriosas marcadas
por labrar tu sonrisa eterno sustento
raíz de ese ir hacia dónde
sobre los andamios tambaleantes
por los que transito a pesar de todo y de nada
continúo rescatando de los escombros
partículas amatorias memorias aceradas
yéndome entre rostros contiguos
que nostalgian mi alma
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