a mi tío
haciéndole frente al respeto irrigado
plantó su vida frente a todos
desde niño de labor a sutil caminero
se empozaba en la ternura la agrura
que los demás dejaban de su puerta hacia afuera
cuando mi corazón tenía apenas tres centímetros
los días me jugaban en el estanque de su hábitat
adormecido ante el molino musical
tan solo para oídos de infancia
él con las plateaditas sus anécdotas
y su camioneta como marca en el pecho
y la crianza de los hijos
el Usted anulando el voseo
que lo sorprendía entre la leña
o el alambre ajeno o propio que cultivó
los límites
el ir y venir hacia mi cuando la necesidad estaba preñada
en el peso de los brotes
que conmocionaron la experiencia
más tarde los pasos lentos la insistencia al trabajo
a ser a cualquier valor
así lo acosó el existir
hasta acoger a la puta de la muerte
absorta regular endemia
que todo lleva sin tener en cuenta
el aroma de las almas
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