con el rostro empapado en aceite
murmura los días
como sacándole algunos granitos a la jornada
estudiante prestigioso
un botellazo le bañó la cordura
su bolsa al hombro y tanto olor a hormiga aplastada
sentadera húmeda de huellas sin hogar
no acaban de salir esas astillas
en un corazón sin vestigios de sangre
amarillo cual los inicios de la ceguera
blasfemia indirecta de cuerpo no de alma
es que hay energúmenos habitando su inconsciente
detrás de su ceño oscuro
donde las ideas se desvanecen
se aloja el pasado
transformado en olvido
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