como quien no entiende el lenguaje de los changarines
en el puerto se suceden los enjuiciamientos
hábitos renegridos les adornan el cuello con dogales fríos
colocan pinzas en sus narices respingadas
para que no los aborde el aroma portuense
mientras tanto
con ganchos arrancan cajones repletos
a sus hermanas amarillas
hombres sin llantos apilan esperanzas
en camiones escarchados
plumas y cables de acero levantan días por venir
soldaduras inamovibles en las manos de los ideales
en la consigna de cada trabajador
el contrato a destajo cura los labios
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