imposible
no amar este cuerpo
que acarrea a mi vida
ese prisma sensible
moldeado por la lluvia caliente
e inquisidora de los días
impermeable
como un bicho canasto
que se hamaca en el Tamarisco
de los inicios de mi consciencia
y en este
que protege la playa
este ser
que a diario
sostiene mi mentiroso espejo
esa oruga silenciosa
que no cesa su andar
su algarabía por atraer mañanas
días venideros
donde guarecer al alivio
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