jamás pisaré
los pedestales del oro
ni esta idiosincrasia
estupefacta
lagrimean las palabras
la locura del transeúnte
y un puñado de miedo
se disuelve en las manos
en el recorrido de la bala
hacia el corazón del poeta
de donde nunca podrá huir
jamás caerá mi razón sobre un billete
no renunciará esta memoria
ante las armas y los puñetazos
ni caerá mi inocencia
el futuro infantil
restregaré el amor
a cada escupida
a cada ser irascible
a golpe de flor crearé
esta revolución
este manto de agua fresca
este intento de trocar
las pesadillas por sueños
de redimir los escondrijos impúdicos
y así
brotaré en versos
cada vez que tus ojos
me lean
húmedos
2 comentarios:
Que bueno! y el final es brillante!
aplausos
Silvana Merlo
Un beso y un abrazo inmensos Sil!!!!!!!!!!!!!!!!!
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