martes, 25 de abril de 2017

distancia

ese hombre que no era yo pero podría serlo
deambula sin saber por qué o sabiendo quizás
más que cualquiera de nosotros

el pecho de la calle le sostiene su andar
suave y desinteresado como la caricia de un hijo

le crecen dedos a los zapatos añejos
cubre su torso con los ojos del mundo
y a veces nutre su cuerpo de lluvias sureñas

ese hombre que parece no entender nada de nada
mira la hora sin vos         riéndose de cada uno al pasar
comiéndole las migajas a lo forjado

es que él lleva la saliva del amor enjuagándole la boca      
echado en la vida para sentirla como venga
ya que lo peor le borró el tiempo que le falta                        tanto
como tu cara que se le escapa en la distancia

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