viernes, 21 de agosto de 2009

Abuso vital



Grita una ventana
con garganta enrojecida
de ventisca.
En soledad agoniza
esta sencilla lejanía.

Humecta el rocío
la planta marchita
de mis pies
entibiecidos.

¡ Cuánta vida en la soledad
hay escondida!
Grillos, sapos, ranas,
toros reclamando
a sus amadas.

De pronto, se derrama mi visión
en un campo convertido en cielo
estampado infinitamente
de estrellas guarecidas.

Vuelvo a la razón
y descubro que las estrellas
son luciérnagas esparcidas.

Macoya una flor
inundada de sangre
en mi corazón
perfumado por doquier.

Como un sueño reclamando
una utopía,
como un imposible
reclamando realidad.

Pero es real, fue real,
lo he vivido.

Este cielo ( digo campo),
reivindicando su fertilidad,
su masculinidad,
su placer en el punto
culminante del amor.

En ese momento,
denuncio,
la vida abusó de mi.

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