lunes, 6 de julio de 2009

La muerte, esa ignorante


Mis manos hoy son jóvenes,
bellas, para mi, para otros,
quizás no, pero jóvenes.

Algún día cambiarán,
comenzarán a cerrarse,
mis uñas se engrosarán,
la vejez querrá
asomarse.

Que triste para mi la vejez, o que
bella tal vez la juventud,
esbelta, enérgicas y
sin fronteras.

Pido disculpas a los viejos
que me suceden y aprendo
de ellos a ser más
fuerte.

Sé que presente es hoy,
pero también sé que hoy
no es para siempre
que de a poco
mi vida
se aleja.

El día en que llegue mi muerte,
haré lo posible por tener
el alma joven , mis manos
fuertes y la lengua roja
para mostrársela
de manera
burlona.

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