miércoles, 2 de mayo de 2018

pensares

dónde me guarezco o me esclavizo
mientras me secciona el filo bruno 
de ésta oscuridad

mi pasión pena          apenas
estorbo que me escombra las sienes 
acumulándose sobre mis cejas y detrás también
agrios pesares que me aprisionan los padecimientos

planeo el futuro y el aire
con las alas despenachadas 
un soplo me atraganta secándome el badajo 
las frases acampanadas de mi voz

austero (siempre) entre golpeantes nubarrones 
que enfrían entibian aplastan
el estertor anhelante que no se rinde

acosame vida         acostame en tu litera cruel
magnificente sitio donde espero crepitar los pasos 

fuérame yo un lugar eterno 
un invencible y desgastado Coliseo
observador implacable de los tiempos       de los vendavales 
una ruina a tropel de pulmón
de agarradas garras

soy        ese viejo joven que me acecha
que aboga por mi semblante
por el espacio que sobra en mi corazón

vientre tibio que espera en la madrugada
a quien siento desde antaño          año tras año
tus ojos portando los míos            a donde no llego
y me vicio en tu tiempo ausente

aún en el aire como una clava o dos 
en la esquina de siempre           esa
limosnera que nos completa el arte

vamos y venimos mientras vamos
hacia el día final o hacia el comienzo

los polvorientos caminos la peste del mundo
el basural contra el cordón que nos albergó
o la costa sin barquitos ante nuevas llegadas

bravas algarabías del porvenir en suspenso
que quedó aguardando entre las palmas tibias

dónde soy          dónde me siento            a qué
a qué verte llegar            volver        a la calidez del sentido
de los apremios         premiados          soñados 

me estanco             como en esos momentos dichosos
dichos al pasar          con los huesos rotos del amor
o las sornas de sus decires

quieto atónito estoqueado 
expectante               donde ese día me dejaste
u otros días acumulados en los bolsillos
sin derrocarlos

los quiero ahí ardiendo espesos
soliviantados               quejosos de mi     punzantes

vacío en el quiebre de la nada
mecido liviano y húmedo
como el vapor que estalla en la ventana

pegado al sin sabor al sin saber
al centro de aquella clava           de ésta veleta
sobre el eje tembloroso 
de la incertidumbre


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