domingo, 25 de diciembre de 2016

rebusques

acostumbrado a cortar con cuchillo bueno
Pedro el juntalatas cortó el azar
emborrachó la sangre de sus antepasados
trajo cobijas para el futuro           no quería enfermar los pasos
porque así empiezan a envenenarse los sueños
y ya nunca se tiene cordura
y la frustración grita gloriosa

Pedro de tanta alpargata gastada y días por la mitad
vistió su vida de palabras pobres     pero grandes
como el hambre de sus hijos
sangró misterios     mentiras piadosas para alimentarlos
robó flores recién vendidas del cementerio
y las vendió otra vez
pidió carretilla para echarle tierra a la incertidumbre
que lo mordía            debajo del cabello       detrás de la camisa

no había tiempo           para el apetito henchido de los suyos
ni para la cólera o los espasmos       de sus propias necesidades
estaba convencido de ellos       de sus besos y caricias
de las manos pequeñas pidiendo leche tibia
al ordeñe del rayo de las primeras horas

Pedro tuvo un padre también
que le enorgulleció la pobreza también
la sencillez de poder despertar con el pecho calmo
y enriquecerse el ego con el primer sol
con el desafío de querer convertir sus manos en pan fresco
próspero y postrero para cada uno de sus días

nadie nunca le abrió una puerta     él tuvo que abrirlas
atemorizado como niño solo en su primera vez
tuvo que derribarlas también
aunque esto le costara           un ojo de la cara o dos quizás
pero siguió a tranco largo    como quien rompe la luz para cegar la noche

encendió candiles y se los apagaron
y leyó la hora una vez y enloquecieron las agujas
como la cola de una tijereta
pero él no paró       el arrollo del mal
ni el arroyo escandaloso que lindaba su rancho
ni el arrobo de los chanchos que le sometieron

Pedro optó siempre por el arrullo de sus crianzas
por llenarles las panzas y elegir desesperado
entre lo bueno y lo malo

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