martes, 2 de abril de 2013

Volviendo a casa

va rotando la integridad
sobre este asfalto húmedo
                                 cuando transmuta la tarde

cuando se arroja al sol
                              detrás de nubes moradas
que solo saben llorar

pero la vida arremete con garras
y tropieza
se cae
se levanta

y sigue

entre estos callejones con muros cegados

donde no cabe una pregunta
una caricia
una uña encarnada

ni un pelo
ni una mano tibia

se desmaya el atardecer
en este día que está envejeciendo

mientras continúan los seres
                                     blindados de metal y ruedas

de maquinitas de charlar

esas corazas que te hacen mejor o superior

Abandono el monstruo con pasamanos
porque quiero mojar mi cara
mi razón

sentir lo interno
lo ínfimo

correr a contra viento
agigantar mis sueños

perder la ira
amedrentar nostalgias

y arrodillarme exhausto
ante el más mentiroso

de los silencios


2 comentarios:

María Cecilia Basciano dijo...

Qué hermoso Gastón, qué figuras maravillosas y cuánta profundidad!! definitivamente me encantó!!

Pringas dijo...

Gracias Cecilia, que bueno tenerte , es un honor para mi. Un beso grande.