lunes, 29 de abril de 2013

Hijo del asfalto

Me indigno en la respuesta pobre que dicta
 “debe ser un chico de la calle” como si la vía tuviera úteros 
empedrados entre los durmientes.

Maximiliano Costa Martínez

una flor en la esquina del descanso

un cepillo enjabonado
                             y su escurridor de lágrimas

ahí está
sorteando instantes
porque quizás
                 alguno será el último

hasta que la noche
abra sus inmensos ojos

para llevarlo en brazos
a su cuna gigante de flores en la plaza

las que día a día se embellecen
gracias a su calor
                       a su injusta niñez

sueña con padres
solo en sueños

solloza dormido
ama dormido
un amor exhausto

y su semáforo
con el amarillo intermitente
le acaricia el pelo

hasta que el sol entibie la mañana
para convertirse de nuevo en hombre

limpiándole parabrisas a la ignorancia
pidiéndole moneditas al desconsuelo

aguardando que hoy
o mañana
o pasado

sus pequeñas manos
se llenen de cielo

4 comentarios:

Jorge Curinao dijo...

Desde una pancarta, sus ojos nos acusan.

Pringas dijo...

Totalmente amigo.bienvenido y gracias por comentar. Un abrazo.

Dino dijo...

Por las noches
grita y pone en calma el silencio
pues dormido le espera su más puro clamor;
ese que algunos desprecian
para él un jardín florecido
en donde se estremecería en amor.

ERES GRANDE, SIMPLE!! SIEMPRE LO HAS SIDO

Pringas dijo...

jajajaa, gracias por el halago, pero no es así Dino. Me encantó tu texto. Abrazos