martes, 12 de julio de 2011

Sangres ajenas

desentierro huesos carcomidos
por el plomo de los ignorantes

libros despojados
      lápices despuntados
                                en peceras con tiburones

brotan huellas de botas
                              perfumadas
                                          en panteones de lágrimas

retornan exiliados de la vida

pecoreadores de sangres ajenas

crujen cueros de mentores
      cuando huyen ignominias
                                  y serpientes

se arrastran pestilencias
                                en laberintos de estrellas melladas

y una vereda de ida
                          no me permite el regreso

dejo las uñas pegadas
                            en paredes de oprobio

jáculos de insensibilidad
                               en mi corazón ajado

pero avizoro H.I.J.O.S.

y siento en la muerte

la libertad

4 comentarios:

María Cecilia Basciano dijo...

Increíble Gastón!!! bellísimo, impresionante, me erizó la piel, por el mensaje, las imágenes!! te felicito y nunca dejes de escribir para el bien de quienes amamos la lectura!
Un beso grande, Ceci

Pringas dijo...

Gracias Cecilia por tus increíbles palabras hacia mi humilde texto. Tampoco vos dejes nunca de escribir.
Besos e imágenes.
Gastón

Dino dijo...

Llega la libertad con identidad, historia, cultura, por muy doloroso que sea; un fuerte mensaje traen tus versos que en sus entrañas gestan libertad, consumiendo el conformismo y llenando esos vacíos con firmes ideales.

Los versos finales me hicieron recordar unos versos de Santa Teresa de Jesús que, a decirte verdad, me han ayudado en muchas ocasiones repetirlos como una jaculatoria "Sólo con la confianza vivo de que he de morir, porque muriendo el vivir me asegura mi esperanza", yo agregaría una coma al final "...mi esperanza, la libertad".

Gran escritor, te admiro!

Anónimo dijo...

Cierto que levanta la mano en los pupitres de la belleza para gritar ¡PRESENTE!, cierto que eriza el bello sobre la piel más superficial. Gracias