miércoles, 7 de abril de 2010

Albor





He comprendido que de mis letras
no soy el dueño.

Que regalo la locura
de los sentimientos que enseño.

Ninguno sabrá quién soy
ni quién he sido.

Soy recuerdo de nostalgias
y carguero de muertos que no olvido.

Del rezagado soy amigo
y del disidente testigo.

Dejo tinta como huella
en el corazón del labriego.

Hambriento tengo el ego
y desesperada la razón.

Las mejillas de arrebol
y pecho sonriente de albor.

Un poeta corazón
y un manifiesto testimonial.

Con mi mano de imparcial
bofeteo fuerte a la muerte y a todo el que siembre el mal.

4 comentarios:

Adolfo Payés dijo...

Muy bello poema.. poeta.. son tuyos y del infinito espacio de las letras.. tus versos..

Después de mi ausencia es estupendo volver a leerte... me quedo como siempre por tu espacio..

Un gusto disfrutar de tus letras.

Un abrazo
Saludos fraternos..

Pringas dijo...

Gracias querido Adolfo, siempre tan importante para mi tu presencia.

Un gran abrazo hermano.

Gastón

Anónimo dijo...

hola me gusta mucho todo lo que escribis esta muy lindo... los he leido casi todos.
BESOS YANINA BARBERON

Anónimo dijo...

Me gustaria si podes mandarme algunas a mi correo (yaninac_100@hotmail.com).
Mandame los que mas te gusten a vos...
gracias Yanina Barberon