viernes, 21 de agosto de 2009

Si…



Si la vida logra redimir
mi fugaz y sonriente andar.
Si mi cuerpo cae y mi boca
se atora con la Madre Tierra sin paz.

Si el heroico sol clava sus rayos
en mi dermis cubierta de azahar.
Si la hierba engrosa su espesura,
alimentada de minerales,
sedienta y voraz.

Si una capa oscura y fría
ciega mis despeinadas sienes.
Si un centenar de gusanos de oro,
blanquean mis huesos.
Si sonríen de placer.

Si una rosa explota de pasión.
Si el cedro es más azul
que un sabio amanecer.
Si la fertilidad proviene de mi ser.

Si el llanto de mi amada
y mis niños es un bendito
caudal,
si humecta sin tregua
mi rostro y su sal.

Si un ave incolora picotea
mi corazón,
si en ese preciso instante
estalla de sangre,
si libera un denso vapor.

Si el viento me cubre de arena.
Si un distraído cangrejo
se encarama en mi pecho.
Si una ola gigante me traga
y mi recuerdo es ya un viejo.

Entonces,
moriré sin temor,
pues sabré que he sido devorado
por la enamorada boca
del amor.

2 comentarios:

pepe dijo...

Hermano, esto es genialmente romántico e intrigante.

Un abrazo

Pringas dijo...

Gracias mi hermano Pepe, siempre me alienta tu presencia.
Un abrazo.
Gastón